Recuerdo que antes que yo naciera, estaba preocupado porque no conocía el mundo al que llegaría.
Entonces le pedí a Dios instrucciones para vivir en esta tierra.
Dios acercó su Voz a mi oído y me dijo:
Sé como el sol:
Levántate temprano y no te acuestes tarde.
Sé como la luna:
Brilla en la oscuridad, pero sométete a la luz mayor.
Sé como los pájaros:
Come, canta, bebe y vuela.
Sé como las flores:
Enamoradas del sol, pero fieles a sus raíces
Se como el buen perro:
Obediente, pero nada más que a su señor.
Sé como la fruta:
Bella por fuera, saludable por dentro.
Sé como el día:
Que llega y se retira sin alardes.
Sé como el oasis:
Da tu agua al sediento.
Sé como la luciérnaga:
Aunque es pequeña emite su propia luz.
Sé como el agua:
Buena y transparente.
Sé como el río:
Siempre ve hacia adelante.
Sé como Lázaro:
Levántate y anda.
Sé como José.
Cree en tus sueños.
Y por sobre todas las cosas.
Sé como el cielo:
La morada de Dios.
Señor, no permitas que me quede donde estoy. Ayúdame a llegar a donde Tú quieras.
"Trazos"
Hace 1 semana
Unas instrucciones muy brillantes y positivas las que te dió Dios, desde luego que son para tener en cuenta, y para leerlas de vez en cuando para que no se nos olviden.
ResponderEliminarUn beso.
Así es, María! Estas son instrucciones no solo para leerlas de vez en cuando, más bien diría, para leerlas y tratar de aplicarlas siempre ¿no te parece?...
ResponderEliminarMaría, gracias por tu hermoso comentario, te mando un beso enorme!