miércoles, 19 de noviembre de 2008

Primera escultora argentina

Lola Mora

Lola Mora

Su lugar de nacimiento es controvertido: tradicionalmente se considera que fue la población tucumana de Trancas, aunque ciertos documentos indican que habría nacido en la estancia Las Moras, ubicada en el actual departamento de La Candelaria de la provincia de Salta, y próxima a la actual frontera interprovincial; se trata de un territorio cuya jurisdicción, en ese entonces, era imprecisa entre Tucumán y Salta.

La Candelaria La Candelaria

Cabe aclarar que su Bautismo, (que en esos años tenía validez como Partida de Nacimiento), fue realizado en sede parroquial perteneciente a Tucumán, en el antiguo Templo del Sagrado Corazón de la Villa Vieja de Trancas.

Lola Mora era nieta del presidente Nicolás Avellaneda, así como también protegida, (y posible amante además), del presidente Julio A. Roca.
Era la tercera hija de siete hermanos: tres varones y cuatro mujeres.

Desde los veinte años pudo estudiar bellas artes en su provincia, de la mano del pintor italiano Santiago Falcucci (1856-1922) quien le dictó clases particulares, comenzando un trabajo disciplinado, abocado al dibujo y a la técnica del retrato, con inspiración en las escuelas neoclásica y romántica italianas, de las que ella no se apartaría en toda su producción.

Continúa sus estudios luego en Roma, donde tuvo como uno de sus principales maestros al excepcional Giulio Monteverde. Durante su prolongada estadía en Italia quedo imbuida del modernismo escultórico y, por sobre todo, de los ejemplos del Renacimiento y del Barroco, en especial el de las obras de Miguel Ángel y de Bernini.


Lola Mora


Virtuosa en el cincelado del granito y del mármol, el gobierno argentino le encargó numerosas obras: por ejemplo en 1900 los bajorrelieves que luego exornarían el patio de la Casa de La Independencia en San Miguel de Tucumán.




Aunque su obra más relevante causó polémicas moralistas, en efecto, al concretar en 1903 su monumental Fuente de las Nereidas por encargo de la Municipalidad de la ciudad de Buenos Aires, la sociedad aún "victoriana" consideró "licenciosas" y "libidinosas" las esculturas que mostraban (y muestran) alegremente sin recatos los cuerpos desnudos emergiendo triunfalmente de las aguas.


Fuente de las Nereidas
Está esculpida en mármol de Carrara y representa el mítico nacimiento de Venus surgiendo de una valva marina junto a un séquito de nereidas. Según la mitología griega Zéfiro, el viento del oeste, vio a la divinidad (Afrodita) salir de las aguas y le hizo arribar a las orillas de Chipre a bordo de una inmensa caracola. Allí, las Horas (las estaciones benéficas) la vistieron antes de conducirla al Olimpo, la morada de los dioses.

La obra escultórica tuvo su primer emplazamiento a poca distancia de la Casa Rosada pero la presión de las "ligas moralistas" obligaron su traslado a un lugar entonces alejado: la Costanera Sur (en donde aún se encuentra tal escultural fuente).
Desde esa época, Lola Mora comenzó a padecer una suerte de ostracismo, aunque pudiendo irse de su país prefirió quedarse en su tierra.

También son de relevancia la escultura de la Independencia ubicada en San Miguel de Tucumán, o el conjunto de estatuas llamado Paz, Justicia, Libertad, Progreso planteadas para el edificio del Congreso Nacional en la ciudad de Buenos Aires y luego ubicadas en la ciudad de San Salvador de Jujuy.

La Paz en Jujuy, Argentina La Libertad en Jujuy, Argentina La Justicia en Jujuy, Argentina La Independencia en Jujuy, Argentina

Hacia los cuarenta años de edad contrajo matrimonio con un hombre 20 años menor que ella, Luis Hernández Otero, (1909) quien la abandonó cinco años más tarde.
A la familia del novio no les agradaba la idea de ver a su hijo casado con una mujer que podría ser su madre. Tanto en el acta civil como en la religiosa, Lola Mora figura con una edad de 32 años.

En 1910 el Gobierno nacional destina los fondos para la construcción de un monumento a la bandera, y encarga obras escultóricas a Lola Mora. Ésta comienza a realizar las estatuas en Italia donde tenía su atelier y las va enviando a medida que están terminadas.
Las estatuas de desnudos que realiza la artista movilizan los prejuicios de la sociedad victoriana de la época y el proyecto es abandonado.

Un nuevo proyecto del Monumento se comienza en 1943 y se concluye en 1957. Las estatuas ya realizadas por Lola Mora fueron deambulando por la ciudad, hasta que en 1977 son reacondicionadas y pasan a integrar el grupo del Pasaje Juramento, como parte del Monumento Nacional a la Bandera, en la ciudad de Rosario.

Tras su corto matrimonio, Lola Mora realizó riesgosas inversiones para la prospección de petróleo en las selvas salteñas, sin embargo tales inversiones le resultaron perdidosas; luego intentó la invención de un sistema de cinematografía color basándose en la iridiscencia de las emulsiones oleosas sobre el celuloide, aunque su idea era bien encaminada, el desconocimiento de datos científicos hizo que no se pudiera concretar en la práctica.

Ya en su tercera edad recibió una modesta pensión por parte del gobierno nacional, y quedó a cargo de sobrinos que dilapidaron su dinero y destruyeron gran parte de sus bocetos, escritos y correspondencias.

Lola Mora participó como contratista en la obra del tendido de rieles del Ferrocarril Transandino del Norte, más conocido como Huaytiquina, por donde hoy transita el mundialmente famoso Tren a las Nubes (Provincia de Salta). Como urbanista, es autora del Primer Proyecto de Subterráneo y Galería Subfluvial de nuestro país, previsto para Capital Federal; y del trazado de calles de la Ciudad de Jujuy.

Después de su última aventura empresaria y completamente empobrecida, se trasladó a la ciudad de Salta donde perdió la razón y enfermó para morir el 7 de junio de 1936 en Buenos Aires a los 69 años.

Por esos días aparecieron extensas notas necrológicas en las principales publicaciones argentinas. Caras y Caretas, por ejemplo, comentaba:.

"Siempre nos sorprende la tragedia del talento olvidado. Ahora más, al herir a una mujer, a la primera mujer argentina, cuya vocación supo afrontar las dificultades del mármol, los laboriosos primores del modelado de la arcilla".

Es muy destacable que en todas las necrológicas que se publicaron en éste y otros medios, sólo se recuerda de su vasta obra, una sola de la artista: la Fuente de las Nereidas.


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