miércoles, 19 de marzo de 2008

Rita Levi Montalcini, Premio Nobel

"Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará".


Rita Levi-Montalcini nació en Turín Italia en 1909 y obtuvo la licenciatura en Medicina doctorándose en Neurocirugía. Por su ascendencia judía se vio obligada a abandonar Italia poco antes del comienzo de la II Guerra Mundial. Emigró a Estados Unidos en donde trabajó en el Laboratorio Viktor Hamburger del Instituto de Zoología de la Universidad de Washington, en Saint Louis.
Sus trabajos, conjuntos con Stanley Cohen, sirvieron para descubrir que las células sólo comienzan a reproducirse cuando reciben la orden de hacerlo, orden que es trasmitida por unas sustancias llamadas factores de crecimiento.

Obtuvo el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en el año 1986 que compartió con Stanley Cohen.
En la actualidad se desempeña como senadora vitalicia, designada por el presidente italiano Carlo Azeglio Ciampi.

Posteriormente ha recibido muchos otros prestigiosos premios científicos, inclusive el Premio Internacional Feltrinelli de Medicina, el Golden Plate Award (de la Universidad de Texas), y la Silver Cup (Universidad de Washington). Es integrante de la Academia Pontificia (Italia), la Academia de las Artes y Ciencias de los Estados Unidos (EE.UU.) y la Académie des Sciences (Francia), y preside la ilustre Enciclopedia Treccani italiana. En 1963 fue distinguida en los Estados Unidos como una de las diez científicas más destacadas.

La doctora Levi Montalcini es autora de numerosos artículos y publicaciones que reflejan su compromiso social y humanitario. Entre sus trabajos hay una autobiografía titulada Elogio a la imperfección y Hazaña del factor de crecimiento nervioso.

La Fundación Levi Montalcini se creó en 1992 para ayudar a los jóvenes en la difícil elección de su campo de estudio.

Entrevista de Víctor Amela a Rita Levi Montalcini Publicada en La Vanguardia, 22 de Diciembre de 2005.

Menuda, enjuta, afable y señorial, esta leyenda viva de la ciencia del siglo XX me privilegia con media hora de su sabiduría. Me impresiona su energía, la viveza de su discurso, su celeridad en las respuestas. Lamenta que la vista le falle para leer, pero se alegra de que el resto le funcione la mar de bien, lo que atribuye al buen estado de sus circuitos neuronales.

"Duermo sólo cinco horas, y el resto de la noche lo aprovecho para pensar.", me explica. Ha venido invitada por la Mútua Sabadellenca y ha hablado en la residencia Qualia de su experiencia como mujer de edad. Después de la charla espera a que Jordi Clos -estamos en su hotel- le enseñe piezas de arte egipcio. ¡Su curiosidad no descansa! Ahora su pasión es ayudar a niñas africanas con su fundación.

- ¿Cómo celebrará sus 100 años?.

- Ah, no sé si viviré, y además no me placen las celebraciones. ¡Lo que me interesa y me da placer es lo que hago cada día!.
- ¿Y qué hace?.

- Trabajo para becar a niñas africanas para que estudien y prosperen ellas y sus países. Y sigo investigando, sigo pensando.

- No se jubila.
- ¡Jamás! ¡La jubilación está destruyendo cerebros! Mucha gente se jubila, y se abandona. Y eso mata su cerebro. Y enferma.

- ¿Y cómo anda su cerebro?.
- ¡Igual que a mis 20 años! No noto diferencia en ilusiones ni en capacidad. Mañana vuelvo a un congreso médico.

- Pero algún límite genético habrá.

- No. Mi cerebro pronto tendrá un siglo., pero no conoce la senilidad. El cuerpo se me arruga, es inevitable, ¡pero no el cerebro!.

- ¿Cómo lo hace?.

- Gozamos de gran plasticidad neuronal: aunque mueran neuronas, las restantes se reorganizan para mantener las mismas funciones, ¡pero para ello conviene estimularlas!.

- Ayúdeme a hacerlo.

- Mantén tu cerebro ilusionado, activo, hazlo funcionar, y nunca se degenerará.

- ¿Y viviré más años?.

- Vivirá mejor los años que viva, que eso es lo interesante. La clave es mantener curiosidades,
empeños, tener pasiones.

- La suya fue la investigación científica.

- Sí, y sigue siéndolo.

- Descubrió cómo crecen y se renuevan las células del sistema nervioso.

- Sí, en 1942: lo llamé nerve growth factor (NGF, factor de crecimiento nervioso), y durante casi medio siglo estuvo en entredicho, ¡hasta que se reconoció su validez y en 1986 me dieron por ello el premio Nobel!.

- ¿Cómo fue que una chica italiana de los años veinte se convirtió en neurocientífica?.

- Desde niña tuve el empeño de estudiar. Mi padre quería casarme bien, que fuese buena esposa, buena madre. Y yo me negué. Me planté y le confesé que quería estudiar.

- Qué disgusto para papá, ¿no?.

- Sí. Pero es que yo no tenía una infancia feliz: me sentía patito feo, tonta y poca cosa. Mis hermanos mayores eran muy brillantes, y yo me sentía tan inferior.

- Veo que convirtió eso en un estímulo.

- Me estimuló también el ejemplo del médico Albert Schweitzer, que estaba en África para paliar la lepra. Deseé ayudar a los que sufren, ¡ése era mi gran sueño!.

- Y lo ha hecho., con su ciencia.

- Y, hoy, ayudando a niñas de África para que estudien. Luchemos contra la enfermedad, sí, ¡pero todo mejorará si acaba la opresión de la mujer en esos países islamistas!.

- La religión, ¿frena el desarrollo cognitivo?.

- Si, la religión margina a la mujer frente al hombre, la aparta del desarrollo cognitivo.

- ¿Existen diferencias entre el cerebro del hombre y el de la mujer?.

- Sólo en las funciones cerebrales relacionadas con las emociones, vinculadas al sistema endocrino. Pero en cuanto a las funciones cognitivas, no hay diferencia alguna.

- ¿Por qué todavía hay pocas científicas?.

- ¡No es así! ¡Muchos hallazgos científicos atribuidos a hombres los hicieron en verdad sus hermanas, esposas e hijas!.

- ¿De veras?.

- No se admitía la inteligencia femenina, y la dejaban en la sombra. Hoy, felizmente, hay más mujeres que hombres en la investigación científica: ¡Las herederas de Hipatia!.

- La sabia alejandrina del siglo IV.

- Ya no acabaremos asesinadas en la calle por monjes cristianos misóginos, como ella. Desde luego, el mundo ha mejorado algo.

- Nadie ha intentado asesinarla a usted.

- Durante el fascismo, Mussolini quiso imitar a Hitler en la persecución de judíos., y tuve que ocultarme por un tiempo. Pero no dejé de investigar: monté mi laboratorio en mi dormitorio. ¡y descubrí la apoptosis, que es la muerte programada de las células!.

- ¿Por qué hay tan alto porcentaje de judíos entre científicos e intelectuales?.

- La exclusión fomentó entre los judíos los trabajos intelectivos: pueden prohibírtelo todo, ¡pero no que pienses! Y es cierto que hay muchos judíos entre los premios Nobel.

- ¿Cómo se explica usted la locura nazi?.

- Hitler y Mussolini supieron hablar a las masas, en las que siempre predomina el cerebro emocional sobre el neocortical, el intelectual. ¡Manejaron emociones, no razones!.

- ¿Sucede eso ahora?.

- ¿Por qué cree que en muchas escuelas de Estados Unidos se enseña el creacionismo en vez del evolucionismo?.

- ¿La ideología es emoción, es sinrazón?.

- La razón es hija de la imperfección. En los invertebrados todo está programado: son perfectos. ¡Nosotros, no! Y, al ser imperfectos, hemos recurrido a la razón, a los valores éticos: ¡discernir entre bien y mal es el más alto grado de la evolución darwiniana!.

- ¿Nunca se ha casado, no ha tenido hijos?.

- No. Entré en la jungla del sistema nervioso ¡y quedé tan fascinada por su belleza que decidí dedicarle todo mi tiempo, mi vida!.

- ¿Lograremos un día curar el alzheimer, el parkinson, la demencia senil...?.

- Curar. Lo que lograremos será frenar, retrasar, minimizar todas estas enfermedades.

- ¿Cuál es hoy su gran sueño?.

- Que un día logremos utilizar al máximo la capacidad cognitiva de nuestros cerebros.

- ¿Cuándo dejó de sentirse patito feo?.

- ¡Aún sigo consciente de mis limitaciones!
-¿Qué ha sido lo mejor de su vida?
-Ayudar a los demás.

- ¿Qué haría hoy si tuviese 20 años?.

- ¡Pero si estoy haciéndolo!.

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