jueves, 5 de noviembre de 2009

Florencio Molina Campos

El 3 de Octubre de 1891, el párroco de San Nicolás, Eduardo O'Gorman -hermano de la célebre Camila- bautizó con el nombre de Florencio de los Ángeles a quien conocemos como Florencio Molina Campos. Era hijo de Florencio Molina Salas y de Josefina del Corazón de Jesús Campos y Campos.

Eran diez hermanos -tres varones y siete mujeres- y todos tenían como segundo nombre "De los Ángeles", que era también el nombre de la estancia de la familia de su madre en el Tuyú (General Madariaga, provincia de Buenos Aires). Allí pasaba los veranos y a los 6 años ya mostraba su inclinación por el dibujo.

Durante su época de estudiante (en los Colegios La Salle, El Salvador y el Nacional Buenos Aires) pasaba sus vacaciones en la estancia paterna Los Angeles del Tuyú y más tarde, en La Matilde, de
Chajarí, Entre Ríos, arrendada por la familia.

Después de la muerte de su padre, en 1907, debió trabajar en el Correo, en la Sociedad Rural Argentina, en Obras Públicas. Sus intentos de independizarse como comisionista primero y en un establecimiento de campo en el
Chaco después, fracasaron.

A los 28 años se casó con María Hortensia y a los diez meses nació su única hija, Hortensia María. Después, fue con su hermano Carmelo a trabajar en un obraje en
Santiago del Estero, donde pasó años muy duros.

Se separó de su mujer luego de tan solo 4 años de matrimonio y se empleó como administrativo en la Sociedad Rural Argentina, en Buenos Aires. Sus compañeros de trabajo lo instaron a presentar los dibujos y pinturas que él realizaba y que llamaba, con modestia, caricaturas. Fue así como en agosto de 1926 realizó su primera exposición

En 1926 a los treinta y cinco años, a instancias de un amigo, inauguró su primera exposición en el Galpón Central de la Rural. El presidente Alvear visitó la muestra y adquirió dos de sus obras. Al año siguiente expuso en la vieja Rambla de Mar del Plata, donde conoció a la que iba a ser su segunda mujer María Elvira Ponce Aguirre.

Desde 1931 hasta 1940 pintó los almanaques para la firma Alpargatas que, signó lo más importante de su obra.


Almanaque
Almanaque de Alpargatas

Las láminas -que se vendían en 70 pesos- fueron entonces reconocidas por esta empresa que le pagó 500 pesos por cada una. Desde 1931 hasta 1936 se presentaron los almanaques y volvió a realizarlos entre 1940 y 1945. En estos 12 años, cerca de 18 millones de láminas litográficas con sus obras se distribuyeron por la Argentina y países vecinos, y se convirtió en la primera pinacoteca popular del arte argentino

Admirador de Molina Campos,
Walt Disney lo contrató como asesor para varias de sus películas, pero el resultado de esta asociación no satisfizo a nuestro artista porque veía desvirtuada la imagen del hombre de campo argentino.

Los almanaques comenzaron a incluir textos, en los cuales Florencio respetaba la forma en que hablaban sus queridos paisanos. Por ejemplo, decía su personaje Tileforo Areco:

"Cansao de andar vagando y de agregao en una estancia o pialando... Me dentró una comezón por saber como estaría lo que dejé cuasi de creatura…”


Tileforo Areco
Tileforo Areco

Sus textos causaron un suceso tal, que también fue contratado para contar las historias en la radio.

Continuamente viajaba por el interior visitando estancias y amigos, pero buscaba afanosamente "su lugar" para instalarse fuera de la ciudad. Y lo encontró en Moreno, a orillas del río Reconquista.

Allí, construyó su rancho al cual puso de nombre Los Estribos, en honor a la marca que utilizaba la familia Molina Campos para el ganado, característica en todas las obras de Florencio y que son dos estribos cruzados.


Florencio Molina Campos en el Rancho Los Estribos
Florencio Molina Campos en el Rancho Los Estribos

Realizó ilustraciones para libros, como el Fausto, de Estanislao del Campo y La cierra purpúrea, de Enrique Hudson y actuó en el cortometraje Pampa mansa, que fue presentado en el Festival de Berlín donde estuvo presente el pintor.

Ilustración de El Fausto

Ilustración de El Fausto

De regreso al país, hizo una muestra en la galería Argentina, la que sería su última exposición. Estuvo integrada por 80 obras, el éxito fue total: se vendieron 70 cuadros

Tras el evento, se internó para hacerse una pequeña operación y el 16 de noviembre de 1959 falleció por una complicación cardiaca.

A partir de aquí, solo veremos parte de su obra con sus títulos:



…Representó a los paisanos como él los veía. Pero nunca utilizó modelos ni preparó la escena de sus cuadros. Pintaba de noche o a última hora de la tarde, sobre un tablero de arquitecto, inventando sus personajes y recreando las imágenes que estaban en sus retinas. Esto resulta sorprendente cuando se observa el detalle preciosista de sus obras. La témpera era la técnica que le resultaba más cómoda. Lo último que acostumbraba a dibujar era la cara de sus personajes. Llegó a dominar el óleo con maestría, pero sólo realizó menos de 200 obras con ese método.

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