miércoles, 1 de diciembre de 2010

Facundo Cabral, citas, frases célebres y anécdotas


Facundo Cabral, citas, frases célebres y anécdotas
Esta es la colección libre, de citas, frases célebres y anécdotas de este cantautor argentino nacido el 22 de mayo de 1937, en la ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires, Argentina.

Citas:

“Me declaro anarquista, y creo en Dios...” (Junio 2009, Santiago de Chile, Noticiero Tvn.)

“Mira si será malo el trabajo, que deben pagarte para que lo hagas”.

“Bienaventurado el Mahatma Gandhi que fue el que dijo que hace casi dos mil años que estamos festejando el amor; o sea, el nacimiento de Jesús, no el de Herodes”.

“Bienaventurado el que no cambia el sueño de su vida por el pan de cada día”.

“Bienaventurado el que sabe que compartir un dolor es dividirlo y compartir una alegría es multiplicarla”.

“Cada mañana es una buena noticia, cada niño que nace es una buena noticia, cada hombre justo es una buena noticia, cada cantor es una buena noticia, porque cada cantor, es un soldado menos...”.

“Doy la cara al enemigo, la espalda al buen comentario, porque el que acepta un halago empieza a ser dominado; el hombre le hace caricias al caballo pa' montarlo...”

“El exceso de información ya es obra de deformación”.

“El que no está dispuesto a perderlo todo, no está preparado para ganar nada”.

“El Señor no nos va a preguntar que hicimos con el dinero, sino qué hicimos con la alegría, inevitable para vivir”.

“En una eternidad siempre se puede empezar de nuevo”.

“Escapa de los que compran lo que no necesitan, con dinero que no tienen, para agradar a gente que no vale la pena”.

“Estábamos un día en Nueva York, y a la salida del teatro Lincoln Center se me acercó un periodista y me espetó: “Señor Cabral, yo estoy de acuerdo en todo lo que usted ha dicho esta noche, excepto en que Dios es siempre justo. Si Dios fuera siempre justo, usted debería tener tanta difusión, tanto éxito como Julio Iglesias”. A lo que yo le respondí:

“Claro que Dios es siempre justo. Julio Iglesias tiene más difusión, más éxito que yo puesto que necesita del dinero mucho más que yo para vivir. Yo, necesito más libertad que Julio para vivir, por eso Dios me hizo más libre”.

“Esto confirma lo que siempre sospeché: nos queremos, por eso nos juntamos”.

“Fui analfabeto hasta los 14 años, por eso cuando me dicen ‘no puedo’, yo les digo ‘no jodas’”.

“La gente es todo lo vieja que quiera ser. He visto algunas muchachas con 20 años y estar totalmente envejecidas, por el contrario, conozco a una muchachita con 83 años, Teresa de Calcuta, que nos enseña a vivir todos los días”.

“La pobreza no es una virtud, salvo que favorezca tu libertad”.

“La sociedad humana esta tan mal por las fechorías de los malos, como por el silencio cómplice de los buenos”.

“La vida es hambre o festín. Tú eliges”.

“Me gusta andar pero no sigo el camino, pues lo seguro ya no tiene misterio”

“No canto por cantor, sino que digo por hombre”.

“No era tan inteligente, seguro se perdió”.

“Nunca voy con los que lloran y siempre con los que cantan. Los paisanos de mi pueblo cuando tienen un dolor, en lugar de andar llorando, cantan debajo del sol”.

“Olvidar cosas malas, también es tener buena memoria, decía Martín Fierro. Yo digo: el olvido es una gentileza de Dios”.

“Por el mundo caminado, he podido comprobar que el que fácilmente halaga, fácilmente insultará”.

“¿Qué es eso de andar escondiendo lo que el Señor te dio para compartir?”.

“Que no nos distraigan las noticias”.

“Si amas al dinero a lo sumo llegarás a un banco, pero si amas a la vida, seguramente llegarás a Dios”.

“Si los malos supieran lo buen negocio que es ser bueno, serían buenos, aunque sólo fuera por negocio”.

“Siempre, con lo que tengas, se puede, se debe empezar de nuevo. Tenemos el deber de ser felices”.

“Solo debes hacer lo que amas”.

“Tienes un cerebro como Einstein, tienes un corazón como Jesús, tienes dos manos como la Madre Teresa, tienes una voluntad como Moisés, tienes un alma como Gandhi, tienes un espíritu como Buda. Entonces, cómo puedes sentirte pobre y desdichado”.

“Soy repetidor de Whitman, a quien amé hasta el plagio”.

Padre: ¿De quién aprender?

Aprende del agua... ¿Por qué? Porque el agua es humilde y generosa con cualquiera. Aprende del agua que toma la forma de lo que la abriga. En el mar es ancha, angosta y rápida en el río, apretada en la copa; sí embargo, siendo blanda moldea a la piedra dura. Aprende del agua tan graciosa, que por delgada se te escapa entre los dedos. Tan graciosa como la espiga, que se somete a los caprichos del viento y se dobla hasta tocar con su punta la tierra, pero pasado el viento la espiga recupera su erguida postura, mientras que el roble por duro no se doblega y es quebrado por el viento. Se blando como el agua para que el Señor pueda moverte graciosamente en cumplimiento de tu destino.
Mira los lirios del campo como crecen sin trabajar ni tejer, pero Dios igual los viste; ni siquiera Salomón, lució jamás como ellos, pues si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa al fuego, el Señor la pinta bella, que no habrá de hacer contigo que fuiste hecho a semejanza de Él.

No te preocupes pensando que es lo que vas a comer, con que te vas a vestir. Que por cosas tan pequeñas el hombre se hace infeliz por que el Señor sabe bien que necesita tu piel anda con Él.

Buscar a Dios es encontrase con uno; si tienes fe, moverás al mundo.

Solamente lo barato se compra con el dinero.

Nadie puede ser esclavo y menos de señores porque amara a uno y odiara al otro a demás fuera de Dios cualquier otro es un impostor.

Al pan lo trae la verdad y a todo lo que necesitas el mañana no interesa El traerá nueva experiencia porque a cada día le basta con su propio afán

Anécdotas:

El ahijado.

El poeta indio Tagore, que bautizara “mahatma”, es decir, alma grande, a Gandhi, decía que cuando el hombre trabaja Dios lo respeta, mas cuando el hombre canta Dios lo ama. Mi madre poco antes de morir me dijo: muero contenta porque cada vez te pareces más a lo que cantas. Juan Francisco, mi ahijado, dice, a sus dos años de edad, que soy artista porque canto, y que canto para poder comprarle chocolates, que es lo más razonable que escuché sobre mi oficio.

Borges.

Cuando le pregunté a Borges por qué no había libros suyos en su biblioteca, me dijo: porque sigo teniendo el hábito de la buena lectura. Cuando le pregunte qué le había parecido Arreola, que acababa de visitarlo, me dijo: es un verdadero caballero, me dejó dos o tres silencios. Cuando le pregunté por Cien años de soledad, que le habían leído, me dijo: los primeros cincuenta años son memorables... Al verme asombrado por su presencia en mi concierto, Ray Bradbury me dijo: me asombra que se asombre de encontrar un Bradbury viniendo de un país que tiene un Borges que es asombroso.

El viejo Tarahumara, el campesino chino.

Pregunté a un viejo Tarahumara por qué no usaban armas para defenderse de los cuatreros, y me dijo: Si las armas fuesen necesarias, habríamos nacido con ellas. Me dijo un campesino chino: Si quieres ser feliz un día emborráchate, si quieres ser feliz una semana cásate, si quieres ser feliz toda la vida se jardinero.

El maestro Rubinstein.

En el Campo di Fiore, en el trastevere romano lo encontré, dándoles migajas a las palomas. Le pregunté: ¿Usted es el que yo creo? y me dijo: Yo soy el que tú quieras. Le pregunté: ¿Usted es el maestro? Y me dijo: No, maestro es el que te puso delante de mí y a mí delante de ti. Yo soy Arthur Rubinstein.

El regalo de la libertad.

Cuando me fui de mi casa, niño aún, mi madre me acompañó a la estación, y cuando subí al tren me dijo: Este es el segundo y último regalo que puedo hacerte, el primero fue darte la vida, el segundo la libertad para vivirla. La oración dilecta de mi madre decía: Señor, te pido perdón por mis pecados, ante todo por haber peregrinado a tus muchos santuarios, olvidando que estás presente en todas partes. En segundo lugar, te pido perdón por haber implorado tantas veces tu ayuda, olvidando que mi bienestar te preocupa más a ti que a mí. Y por último te pido perdón por estar aquí pidiéndote que me perdones, cuando mi corazón sabe que mis pecados son perdonados antes que los cometa, ¡tanta es tú misericordia amado Señor!

La mayoría es buena gente.

Alguna vez me preguntó mi madre: ¿cuándo vas a dejar de pelear para comenzar a vivir?, ¡porque no se pueden hacer las dos cosas a la vez! Mi madre creía que el día del Juicio Final el Señor no nos juzgará uno por uno -ardua tarea- sino el promedio, y si juzga el promedio estamos salvados porque la mayoría es buena gente. El bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso -una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye, hay millones de caricias que construyen la vida-. Diría mi madre: Si los malos supieran qué buen negocio es ser bueno, serían buenos aunque sea por negocio.

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