miércoles, 23 de julio de 2008

La Silla



La hija de un hombre le pidió al sacerdote que fuera a su casa a hacer una oración para su padre que estaba muy enfermo. Cuando el sacerdote llegó a la habitación, encontró a este pobre hombre en su cama con la cabeza alzada por un par de almohadas. Había una silla al lado de su cama, por lo que el sacerdote pensó que el hombre sabía que vendría a verlo.

¿Supongo que me estaba esperando?, le dijo.

No, ¿quien es usted?, dijo el hombre enfermo.

Soy el sacerdote que su hija llamó para que orase por usted; cuando entré y noté la silla vacía al lado de su cama supuse que usted sabía que yo vendría a visitarlo.

¡Ah si, la Silla! ¿Le importa cerrar la puerta?, dijo el hombre enfermo.

El sacerdote sorprendido cerró la puerta.

El hombre enfermo le dijo:.

Nunca he dicho esto a nadie, pero toda mi vida la he pasado sin saber como orar. Cuando he estado en la iglesia he escuchado siempre al respecto de la oración, como se debe orar y los beneficios que trae... pero siempre esto de las oraciones; no se... ¡me entra por un oído y me sale por el otro!.

De todos modos, dijo el enfermo, no tengo idea de como hacerlo.

Entonces...hace mucho tiempo abandoné por completo la oración. Esto ha sido así en mí hasta hace unos cuatro años, cuando conversando con mi mejor amigo me dijo: José, esto de la oración es simplemente tener una conversación con Jesús, así es como te sugiero que lo hagas:.

Te sientas en una silla y colocas otra silla vacía enfrente de ti, luego con fe miras a Jesús sentado delante de ti. No es alocado hacerlo, dijo el amigo, pues él nos dijo: "Yo estaré siempre con vosotros". Por lo tanto, le hablas y lo escuchas, de la misma manera como lo estas haciendo conmigo ahora.

Es así que lo hice una vez y tanto me gustó que lo he seguido haciendo unas dos horas diarias desde entonces, dijo el enfermo. Siempre tengo mucho cuidado que no me vaya a ver mi hija...pues me internaría en el manicomio.

El sacerdote sintió una gran emoción al escuchar esto y le dijo a José que era algo muy bueno lo que venía haciendo, y que no dejara de hacerlo nunca. Luego hizo una oración con él. Le extendió una bendición y se fue a su parroquia.

Dos días después, la hija de José llamó al sacerdote para decirle que su padre había fallecido.

El sacerdote le preguntó ¿falleció en Paz?.

Sí, dijo la hija, cuando salí de la casa a eso de las dos de la tarde me llamó y fui a verlo a su cama.

Me dijo que me quería mucho y me dio un beso. Cuando regresé de hacer unas compras una hora más tarde ya lo encontré muerto.

Pero hay algo extraño al respecto de su muerte, pues aparentemente antes de morir se acercó a la silla que estaba al lado de su cama y recostó su cabeza a ella, pues así lo encontré. ¿Qué cree usted que pueda significar esto?.

El sacerdote profundamente estremecido, se secó las lágrimas de emoción y le respondió:.

"Ojalá que todos nos pudiésemos ir de esa manera".


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