lunes, 4 de enero de 2010

Cómo hacer una crítica constructiva

Cómo hacer una crítica constructiva

Aprende a hacer una crítica constructiva y benefíciate del respeto que ganarás de los demás...

¿Cómo hacer una crítica constructiva? Si cada vez que alguien pide tu opinión acerca de algo, es la última vez que ves a esa persona, tal vez, necesites aprender a hacer una crítica constructiva.

A continuación, te acercamos algunas “reglas de oro” para que tus comentarios logren ser útiles y no causar ofensa al mismo tiempo. Ahora, podrás dar tu opinión sin miedo a terminar con una amistad.

Omite los rasgos de personalidad:

Si quieres que tus críticas saquen lo mejor de alguien, elimina de tu crítica la necesidad de atacar uno de los déficits de su personalidad. Si comienzas trayendo a la luz ciertas deficiencias de personalidad, es posible que tu contraparte interprete tus comentarios como un ataque personal, haciendo que tu punto pierda toda validez para sus oídos insultados. Desde luego, es imposible separar del todo a la persona de su trabajo, pero deberás hacer el esfuerzo en vistas de construir una verdadera crítica constructiva.

Busca un lenguaje apropiado:

Cada una de las palabras que dice puede hacer la diferencia. Para bien o para mal. Usar terminología hermanada al asunto en cuestión mantendrá la crítica constructiva dentro de un nivel profesional, más allá del abordaje. Además, puedes lanzar incluso la crítica más severa con el lenguaje adecuado. Empezar una frase con “A mi me parece que...”, o “Puedo equivocarme, pero creo que...” hace que sea menos probable que tu punto se vea envuelto en aires de hostilidad o arrogancia.

Opina sólo si estás informado:

La eficacia de la crítica constructiva está en directa relación con la credibilidad de su fuente. A la inversa, pocas cosas pueden estropear tu autoridad con tanta velocidad como el hecho de basar tus comentarios en puntos equivocados. Al mismo tiempo, al presentar un error como una verdad indiscutible, podrías hacer que todo termine en un verdadero desastre.

Mantén tus emociones bajo control:

Ofrecer una crítica constructiva requiere que neutralices cualquier elemento emocional en vistas de eliminar las influencias. En cierto punto, puede ser imposible separarte completamente de tus emociones. Tal vez, al dar tu opinión hagas que la otra parte sienta cierto grado de vergüenza o incomodidad. No obstante, es muy distinto hacer sentir humillación, y esto seguro será contraproducente a la intención de ofrecer una sincera crítica constructiva. Por otra parte, recuerda mantener bajo control tus sentimientos, ya que suelen ser susceptibles a tendencias y predisposiciones que pueden desacreditarte. Sólo de esta manera evitarás la subjetividad.

Concéntrate en qué puede hacerse, y no en lo que ya está hecho:

Haz referencia a las oportunidades específicas de mejoras y evita hacer foco en los errores cometidos o en las incapacidades. Mantener tus críticas en un marco de positivismo es esencial y prudente al mismo tiempo. De hecho, es menos rudo para la persona escuchar que ha pasado por alto una oportunidad que decirle que sus actuales ideas son incompetentes o defectuosas.

Busca crear lazos de empatía:

Uno de los pasos más poderosos que puedes dar antes de hacer tu crítica constructiva es también uno de los pasos más sencillos y compasivos: detente por un momento y recuerda aquella ocasión en que estuviste en una situación similar a la de tu contraparte. Te sentías vulnerable, bajo ataque directo, y tu naturaleza humana estaba a la defensiva. Ahora, tenlo en cuenta antes de abrir la boca.

Utiliza la razón, no la preferencia personal:

Cualquier tipo de crítica se sustenta sobre la base de tu predisposición natural. No obstante, puedes superar esto recordando que los comentarios que se basan en la razón tienen menos probabilidades de ser refutados por otros argumentos, posiblemente también válidos y de la misma naturaleza.

Es difícil para cualquier persona defender el sinsentido ante la estabilidad de la lógica, pero es fácil desechar las críticas basándose en los caprichos del gusto y del disgusto.

Tus credenciales tienen a desaparecer cuando tus comentarios comienzan a surgir de preferencias caprichosas.

Otorga tiempo para una respuesta:

Una de tus posibilidades es hacer una pausa entre cada crítica y dar a la otra persona la posibilidad de explicarse. El acto de ofrecer una explicación, por más débil que ésta sea, es intelectualmente satisfactorio: ayuda a mantener su ego tan intacto como sea posible a la vez que evita que la situación lo abrume. Además, darás la imagen de ser una persona justa y de mente abierta, incrementando así tu credibilidad mientras disminuyen las probabilidades de que cualquiera de tus críticas constructivas sea pasada por alto u olvidada.

Las cosas como son:

Dar una buena crítica constructiva posiblemente no vaya a hacerte ganar muchos amigos en el corto plazo, pero tampoco debería crearte un ejército de enemigos. Cuando la crítica es formulada con un apropiado equilibrio de tacto y autoridad, te permitirá ganar incluso algo mucho más importante: un respeto duradero y un mayor grado de productividad de parte de la gente que te rodea.

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