domingo, 9 de febrero de 2014

Lino Palacio... tiempos idos...


Lino Palacio, nació el 5 de noviembre de 1903 y falleció el 14 de septiembre de 1984, fue arquitecto.

Hizo la carrera de profesor de dibujo en la Academia Nacional de Bellas Artes, rindiendo todas las materias del ciclo en sólo una semana.

Falleció junto a su esposa en Buenos Aires el 14 de septiembre de 1984 al ser asaltado en su departamento de Barrio Norte por una mujer y dos hombres adictos a los estupefacientes.

Fueron asesinados por Claudia Alejandra Sobrero. Sobrero fue la única mujer en la Argentina a la cual, además de la condena a reclusión perpetua, se le aplicó la pena accesoria de reclusión por tiempo indeterminado.

Merced a su buena conducta logró que le concedieran la libertad el 3 de enero de 2006, luego de pasar 21 años en la cárcel.

Uno de los mayores aciertos del dibujante fue la creación de las portadas en la revista Billiken.

Fueron apreciadas y coleccionadas por cuatro generaciones de chicos argentinos y de otras nacionalidades, he aquí algunas de ellas:

Click sobre cada imagen para visualizar un modelo mas amplio


Ramona fue el primer gran personaje argentino que apareció en los diarios. Comenzó a publicarse en 1930, en La Opinión, diario oficialista que salió apenas por un año. A partir de 1938 se publica en el diario La Razón, donde se hace exitosa.


Una anécdota cuenta que Palacio se inspiró en una mucama gallega que trabajaba en la casa de su abuelo para crear a Ramona.

Como buen observador, el autor crea un estereotipo derivado de la inmigración poco instruida que llegó a la Argentina a principios del siglo XX.

Ramona, como tantos otros inmigrantes, es empleada doméstica.

La comicidad del personaje es su ignorancia, su inocencia y su excesiva sinceridad.

Fulgencio se asomó por primera vez al mundo el 24 de abril de 1938 desde el diario La
Prensa, en una tira que llevaba por título "Señor Fulgencio (el hombre que no tuvo infancia)", aunque, en 1939, el "señor" cambió por "Don".



Su creación se hizo tan popular que poco tiempo después de su aparición, los responsables del café Sorocabana le pidieron un afiche en el que el personaje recomendara la compra del producto. En pocos días, la enorme figura de Don Fulgencio inundó las calles de la ciudad, lo que desató la ira del director de La Prensa, que levantó al personaje de sus páginas.

Pero “el hombre que no tuvo infancia” no estuvo mucho tiempo sin poder compartir sus aventuras con sus seguidores. Palacio, entre muchas otras, aceptó enseguida una propuesta del diario La Razón y su creación apareció en las páginas de ese periódico y permaneció hasta 1978, año en que el gobierno militar de Jorge Rafael Videla, le “pidió” al director del diario que levantara la tira Avivato, otra creación del autor, porque no dejaba una buena impresión del país, en tiempos mundialistas.

Palacios, aceptó dejar de hacer la tira, pero también sacó de sus páginas a Don Fulgencio. A partir de ese momento este niño en cuerpo de hombre comenzó a aparecer en la revista Anteojito, y quizás haya sido en ese medio, donde las nuevas generaciones tuvieron la posibilidad de conocer a este peculiar personaje de la historieta argentina.

 


En los comienzos de los años 50 se incorporaron a la galería de sus personajes, “Tarrino” (un tipo de buena suerte al que todo le salía bien) y la impetuosa “Doña Tremebunda”.

Entre sus libros de caricaturas, el más destacado fue la "Historia de la Guerra", que tuvo gran repercusión por ser la única crónica de la Segunda Guerra Mundial presentada semanalmente en forma de caricatura en todo el mundo, bajo el seudónimo Flax (que significa lino en inglés).

 

Allí resumía con sus dibujos las alternativas bélicas y los movimientos estratégicos de los principales líderes europeos implícitos en esa guerra: Churchill, Rooselvelt, Hitler, Stalin, Musolini, Tojo, De Gaulle, Chamberlain y Franco, entre otros.

Otras publicaciones políticas con el seudónimo Flax aparecieron en el diario "La Razón".

 

Los personajes de Lino Palacio inauguraron un estilo en la cultura nacional y están grabados en el corazón de varias generaciones.


Fue uno de los mejores ilustradores de su época.

Son antológicas las tapas de publicaciones como "Mundo Argentino“ y "El Hogar“.

¿Quién no tuvo alguna vez un Billiken?

¿Quién no recortó sus láminas y figuritas para pegar en el cuaderno de clase?

Y si no fue tu caso, disculpame, pero… te faltó una materia en la niñez de tu vida.

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