jueves, 22 de mayo de 2008

Me diste lo que precisaba.


Esto lo escribió un atleta que a los 24 años quedó paralítico.

Pedí a Dios ser fuerte con el fin de ejecutar proyectos grandiosos.
Y Él me hizo humilde para conservarme débil.

Pedí a Dios que me diera salud para realizar grandes empresas.
Y Él me dio enfermedad para comprenderlo mejor.

Pedí a Dios riqueza para conservarlo todo.
Y Él me dejo pobre para no ser egoísta.

Pedí a Dios poder para que los hombres precisaran de mi.
Y Él me dio humildad para que de él precisara.

Pedí a Dios todo para gozar de la vida.
Y Él me dio la vida para gozar de todo.


SEÑOR: No recibí nada de lo que pedí, pero me diste lo que precisaba.
¡Alabado seas, Señor!

¡Entre todos los hombres, nadie tiene más que yo!

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