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martes, 23 de septiembre de 2014

LA CURACIÓN DEL CUERPO LLEGA A TRAVÉS DEL ALMA


Tarde o temprano todos los seres humanos enfermamos y el dolor reduce nuestra capacidad para el trabajo y el placer, llegando incluso a arrebatarnos la vida.

Sin embargo, pocas son las personas conscientes de que la enfermedad aparece cuando malgastamos nuestra energía.
Permitimos que nos la roben o la encarrilamos hacia objetivos erróneos.

Comprenderlo así nos abre el camino de la auto-curación, un milagro posible si interpretamos las dolencias del cuerpo como lo que lo de verdad son: Expresiones de un malestar espiritual que SI tiene curación.


Los miedos, las fobias, la falta de autoestima o el afán excesivo de control pueden tener repercusiones físicas insólitas y de difícil diagnóstico, que sólo podemos resolver aprendiendo a mantenernos en contacto con nuestro YO más hondo.

Aprender el lenguaje del sistema energético humano es un medio para comprendernos a nosotros mismos, un medio para salir airosos de estos retos espirituales...

Al comprender la anatomía de la energía, se identifican las pautas o modalidades de nuestra vida, y la profunda interrelación que existen en el funcionamiento de mente, cuerpo y espíritu.

Este conocimiento propio nos proporcionará placer y paz mental, y al mismo tiempo, lo conducirá a la curación emocional y psíquica.


Nos rodea una energía emocional generada por experiencias interiores y exteriores, tanto las positivas, como las negativas. Estas fuerzas influyen en el tejido físico interno del cuerpo.


De esta manera, la biografía de una persona; es decir, las experiencias que conforman su vida, se convierte en su biología.

LA BIOGRAFÍA SE CONVIERTE EN BIOLOGÍA

Nuestro cuerpo contiene nuestra historia, todos los capítulos, párrafos y versos, línea a línea, de todos los acontecimientos y relaciones de nuestra vida.

 

Un miedo, por ejemplo, activa todos los sistemas corporales: el estómago se tensa, el ritmo cardiaco se acelera y tal vez el cuerpo comienza a sudar. Un pensamiento amoroso puede relajar todo el cuerpo.

Todos tenemos sentimientos negativos, pero no toda aptitud negativa produce enfermedad.

Para crear enfermedad, las emociones negativas tienen que ser dominantes.

Por ejemplo, una persona puede saber que debe perdonar a alguien, pero decide que continuar enfadada le da más poder.

Continuar obsesivamente enfadada la hace más propensa a desarrollar una enfermedad porque la consecuencia energética de una obsesión negativa es la impotencia.

La energía es poder, y transmitir energía al pasado pensando insistentemente en acontecimientos penosos resta poder al cuerpo, (o sea lo debilita) y puede conducir a la enfermedad.


El poder (que nos da la energía) es esencial para sanar y para conservar la salud. Las aptitudes que generan sensación de impotencia no sólo conducen a una falta de estima propia, sino que también agotan la energía del cuerpo físico y debilitan la salud en general.


EL PODER PERSONAL ES NECESARIO PARA LA SALUD...


Muchas personas desarrollan una enfermedad cuando pierden algo que para ellas representa poder, como el dinero y el trabajo o cuando pierden a alguien a quien le han otorgado poder o le han cedido su identidad, como el cónyuge, un progenitor o un hijo.


Nuestra relación con el poder está en el núcleo de nuestra salud. Para que una terapia alternativa tenga éxito es necesario que el paciente tenga un concepto interno del poder, una capacidad para generar energía interna y recursos emocionales, como por ejemplo, creer en su autosuficiencia.


Es necesario tomar conciencia de lo que nos da poder. La curación de cualquier enfermedad se facilita identificando nuestros símbolos de poder y escuchando los mensajes que el cuerpo y las intuiciones nos envían acerca de ellos.

LA PERSONA PUEDE SANARSE SOLA

Curación total y cura no son lo mismo. Se produce una "cura" cuando la persona ha logrado controlar o detener el avance físico de una enfermedad.


Curar una enfermedad física, sin embargo, no significa necesariamente que se haya aliviado también el estrés emocional y psíquico que formaba parte de ella.

En este caso es muy posible, y con frecuencia probable, que la enfermedad reaparezca.

El proceso de la cura es pasivo, es decir, el paciente se inclina a ceder su autoridad al médico y al tratamiento prescrito, en lugar de desafiar activamente la enfermedad y recuperar la salud.


La curación en cambio es un proceso activo e interno que implica investigar las aptitudes, los recuerdos y las creencias con el deseo de liberarse de todas las pautas negativas que impiden la total recuperación emocional y espiritual.

Conseguir salud, felicidad y equilibrio energético se reduce a centrar más la atención en lo positivo que en lo negativo, y a vivir de una manera espiritualmente coherente con lo que sabemos que es la verdad.


LA CONCIENCIA Y SU CONEXIÓN CON LA CURACIÓN


Durante las cuatro últimas décadas se ha escrito mucho sobre el papel de la mente en la salud, nuestras actitudes tienen un papel importantísimo en la creación y la destrucción de la salud corporal.

La depresión, por ejemplo, no sólo afecta a la capacidad de sanar, sino que deteriora directamente el sistema inmunológico.


El enfado, la amargura, el resentimiento y la rabia, obstaculizan el proceso de curación, o lo impiden totalmente.


La voluntad de sanar tiene un enorme poder, y sin ese poder interior una enfermedad suele salirse con la suya.


LA CONCIENCIA Y LA MUERTE

¿Significa esto que las personas que no se curan no han conseguido ampliar su conciencia?...
NO, en absoluto. Morir no significa no haber sanado. La muerte es una parte inevitable de la vida.

La realidad es que muchas personas si se curan de sus tormentos emocionales y psíquicos, y por lo tanto mueren "sanadas".


Al igual que nacemos en el momento idóneo para que nuestra energía entre en la tierra, también hay un momento idóneo para dejar la tierra, no tenemos que morir con dolor y enfermedad.


La mente consciente es capaz de liberar el espíritu del cuerpo sin tener que soportar el dolor del deterioro físico.

Esta elección la podemos tomar todos.

Tomar conciencia significa cambiar las reglas según las cuales vivimos y las creencias que conservamos.

Nuestros recuerdos y aptitudes son literalmente las reglas que determinan la calidad de vida y la fuerza de los lazos con los demás.


Todos podemos mejorar la calidad de nuestra vida a voluntad, por supuesto, pero eso no quiere decir que todas las enfermedades van a ser curadas.

A veces una persona tiene que soportar una enfermedad por motivos que le servirán para afrontar sus miedos y su negatividad.


...Y a veces, a una persona le ha llegado la hora de morir.

La muerte no es el enemigo, el enemigo es el miedo a la muerte.

 

Caroline Myss, Ph.D

Resumen del libro ANATOMÍA DEL ESPÍRITU
Autora: Caroline Myss, Ph.D.
Textos de dominio público de amplia difusión previa en la red.
Imágenes de libre acceso extraídas de Internet con reconocimiento a sus autores.
Extraídos del libro ANATOMÍA DEL ESPÍRITU © Caroline Myss.

martes, 2 de noviembre de 2010

La Vida después de la Vida


La Vida después de la Vida
La Dra. Elisabeth Kübler-Ross (1926-2004) fue una de las primeras personas en estudiar honestamente la relación que tenemos con la muerte.

Ella ha sido una de las más famosas expertas en materia de la muerte y ha trabajado con miles de pacientes terminales.

Ha estudiado 20.000 casos de gente de todo el mundo quienes han sido declarados clínicamente muertos y quienes después han regresado a la vida. Algunos despiertan naturalmente y otros son reanimados.

A continuación presento un resumen con sus propias palabras, tomado de su libro “On Life After Death” sobre los aspectos más importantes de lo que sucede al momento de morir, a manera de incrementar nuestro conocimiento sobre esto y así, lograr obtener una mayor tranquilidad al pensar en el momento de nuestra muerte o la de nuestros seres queridos y alcanzar una diferente percepción de la vida misma.

Ya no se trata de “creer” sino de “saber”.

“La experiencia de morir es casi idéntica a la experiencia del nacimiento. Es el nacer a una forma diferente de existencia la cual puede ser probada de forma muy simple”.

Por miles de años te hicieron “creer” en las cosas del más allá. Pero para mí, ya no se trata de “creer” sino de “saber”.

Existen tres etapas al momento de la muerte.

El fallecimiento del cuerpo humano es idéntico a lo que sucede cuando una mariposa emerge de su capullo.

El capullo puede compararse al cuerpo humano, pero no es idéntico a tu ser real, sino que se trata solamente de la casa donde vive por un tiempo.

Morir es mudarse de una casa a otra mucho más bella.

Una mariposa que emerge...

Tan pronto como el capullo se encuentra en condiciones irreparables, la mariposa será liberada. En esta segunda etapa, el ser humano se alimenta de energía psíquica.

Tan pronto como tu alma deja tu cuerpo, te das cuenta inmediatamente que puedes percibir todo lo que sucede en el lugar donde falleciste. Sin embargo, no te encuentras registrando todos estos eventos mediante tu conciencia terrena, sino con otra clase de conciencia nueva. Puedes enterarte de lo que los demás dicen exactamente, de lo que piensan y de cómo actúan.

En esta segunda etapa el que ha fallecido también se dará cuenta que se encuentra completo nuevamente.

Personas que eran ciegas, pueden ver de nuevo, y gente que no podía escuchar y hablar, puede hacerlo otra vez.

Aquéllos de mis pacientes que sufrían de esclerosis múltiple, me decían llenos de alegría después que regresaban de una experiencia cercana a la muerte “Dra. Ross, podía bailar de nuevo”.

Hicimos un experimento con gente ciega: Aquéllos que tuvieron una experiencia “fuera de su cuerpo” y regresaron, te podían contar en detalle qué colores y qué joyería llevabas si estabas presente en el momento.

En esta segunda etapa notarás que nadie muere solo. Cuando uno deja su cuerpo físico, uno no puede hablar más en términos de tiempo, espacio o distancia en el sentido común porque éstos son un fenómeno terrenal.

En este sentido, uno se da cuenta que nadie muere solo porque el difunto es capaz de visitar a quien desee. Además, existe gente esperando por ti que fallecieron antes que tú, quienes te quieren y aprecian bastante.

Nadie muere solo.

Lo que la iglesia les enseña a los niños pequeños sobre los ángeles de la guarda está basado en un hecho.

Existen pruebas que cada ser humano, desde su nacimiento hasta su muerte, es guiado por una entidad espiritual.

Todos tenemos dicha guía espiritual, creamos en ella o no.

Algunos niños pequeños los conocen como “amigos imaginarios”.

Una paciente mía, ya anciana llegó a decirme: “Él está de nuevo aquí. Cuando era niña, él estaba siempre conmigo, pero me había olvidado completamente que existía”.

Ella fallece un día después, llena de dicha sabiendo que alguien que la quiere la está esperando...

En general, la gente que está esperando por nosotros en el otro lado son aquéllos quienes más nos quieren.

En los casos de niños muy pequeños, cuyos padres, abuelos y otros parientes cercanos todavía viven, son recibidos por sus ángeles de la guarda, o por Jesús o alguna otra figura religiosa.

Nunca he conocido ningún niño protestante que sea recibido por la Virgen María, pero ha sido percibida por muchos niños católicos.

Esto no es debido a una cuestión de discriminación, sino que simplemente eres recibido por personas significativas para ti.

Antes que salgas de tu cuerpo físico para realizar la metamorfosis hacia la forma que tendrás por toda la eternidad, pasas por una etapa que se encuentra totalmente impregnada con imágenes terrenas.

Puede ser que te encuentres flotando a través de un túnel, pasando por una gran puerta o cruzando un puente. Todos encuentran el cielo que han imaginado.

Todos encuentran el cielo que han imaginado.

Después que has atravesado este túnel, puente o puerta, te encuentras al final de él rodeado por luz.

Esta luz es más blanca que el blanco.

Es muy brillante, y cada vez que te aproximas más a ella, te sientes más y más envuelto por el más grande, indescriptible e incondicional amor que te hayas podido imaginar.

El más grande, indescriptible e incondicional amor.

Si alguien está teniendo una experiencia cercana a la muerte, le es permitido ver esta luz sólo por un breve instante.

Después de esto, debe regresar.

Pero cuando mueres realmente, la conexión entre el capullo y la mariposa se rompe.

Después de esto, no es posible regresar a tu cuerpo terrenal.

Pero tú no querrías regresar a él de cualquier manera, porque después de ver la luz nadie quiere regresar.

En esta luz, tú experimentarás por primera vez lo que el hombre pudo haber sido. Aquí se encontrarás entendimiento sin juzgar, y amor incondicional.

En esta presencia, tú sabrás que toda tu vida en la tierra no fue más que una escuela a la que tuviste que asistir para poder pasar ciertas pruebas y aprender lecciones especiales.

Tan pronto como has finalizado esta escuela y aprendido tus lecciones, será permitido que regreses a casa, ¡qué te gradúes!

Alguna gente pregunta: “¿Por qué los niños pequeños mueren?” La respuesta es simple.

Ellos aprendieron en un período muy corto lo que uno tiene que aprender, lo cual pueden ser diferentes cosas.

Hay una cosa que todos tienen que aprender antes de regresar y es el amor incondicional.

Si tú has aprendido y practicado esto, has aprendido la mayor lección de todas.

La mayor lección de todas.

En esta presencia de luz, tienes que voltear a ver lo que fue de tu vida desde el primer día hasta el último. Con esta visualización de tu vida has alcanzado la tercera etapa.

Conocerás en detalle cada pensamiento que tuviste, recordarás cada palabra, cada acto.

Esta recapitulación es sólo una pequeña parte de tu conocimiento porque en este momento también conocerás todas las consecuencias resultantes de cada uno de tus pensamientos, palabras y actos.

Dios es amor incondicional.

Durante esta revisión de tu vida terrena no culparás a Dios por tu destino, sino que te darás cuenta que tú mismo fuiste tú peor enemigo, debido a que te acusarás a ti mismo de haberte negado tantas oportunidades para crecer.

Ahora sabrás que hace mucho tiempo, cuando tu casa se quemó, tu hijo murió, tu esposo se lastimó, todas esas tragedias fueron solamente oportunidades para crecer: para crecer en entendimiento, en amor, en todas esas cosas que tenemos que aprender.

Todos hemos sido creados para vivir una muy simple, bella y maravillosa vida.

Mi más grande deseo es que comiences a ver la vida de manera diferente.

Si aceptas tu vida como algo para lo que fuiste creado, ya no volverás a cuestionar cuáles vidas son prolongadas y cuáles no.

Mi deseo es transmitir a cuanta gente sea posible un poco más de amor.

Piensa en todos los regalos costosos que regalas en Navidad, realmente dudo que sea necesario...

Amor incondicional sería más apropiado.

Existen 20 millones de niños muriendo de hambre en el mundo. Piensa en toda la gente pobre...

“Reparte tus bendiciones... de esta manera, cuando las tormentas azoten tu vida, piensa en aquéllas personas a las que ayudaste como un regalo para ti mismo... por toda la fortaleza que te dieron y las enseñanzas que te transmitieron”.

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