jueves, 2 de abril de 2009

Hay una Mujer...

Hay una Mujer...

Hay una Mujer que tiene algo de Dios por la inmensidad de su amor y mucho de ángel por la incansable solicitud de sus cuidados...

Una Mujer... que siendo joven tiene la reflexión de una anciana... y en la vejez, trabaja con el vigor de la juventud...

Una Mujer... que si es ignorante, descubre los secretos de la vida, con más aciertos que un sabio... y si es instruida, se acomoda a la simplicidad de los niños...

Una Mujer... que siendo pobre, se satisface con la felicidad de los que ama... y siendo rica, daría con gusto su tesoro por no sufrir en su corazón la herida de la ingratitud...

Una Mujer... que siendo vigorosa, se estremece con el vagido de un niño... y siendo débil, se reviste -a veces- con la bravura de un león...

Una Mujer... que mientras vive, no la sabemos estimar en la medida que corresponde... por que a su lado, todos los dolores se olvidan, todas las penas se borran... pero después de muerta, daríamos todo lo que somos... todo lo que tenemos... por mirarla de nuevo un solo instante... por recibir de ella un solo abrazo, por escuchar un solo acento de sus labios...

Hay una Mujer...

Hay una Mujer en mi vida...

De esa Mujer no me exijáis su nombre... si no queréis que empape con lágrimas vuestro álbum, por que ya la vi pasar en mi camino...
Cuando crezcan vuestros hijos... leedles esta página... y ellos, cubriendo de besos vuestra frente os dirán que un humilde viajero, en pago del suntuoso hospedaje recibido, ha dejado aquí para ti y para ellos un boceto del retrato de su Madre...

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