miércoles, 9 de diciembre de 2009

La respuesta de un sabio

Albert Einstein

Dos niños patinaban en un lago congelado de Alemania. Era una tarde nublada y fría. Los niños jugaban despreocupados.

De repente, el hielo se quebró y uno de los niños se cayó, quedando preso en la grieta del hielo.

El otro, viendo su amigo preso y congelándose, tiró un patín y comenzó a golpear el hielo con todas sus fuerzas hasta, por fin, conseguir quebrarlo y libertar el amigo.

Cuando los bomberos llegaron y vieron lo que había pasado, preguntaron al niño:

¿Cómo conseguiste hacer eso?...

¡Es imposible que consiguieras partir el hielo, siendo tan pequeño y con tan pocas fuerzas!

En ese momento, Albert Einstein, que pasaba por allí, comentó:

Yo sé cómo lo hizo.

¿Cómo?... Le preguntaron.

“Es sencillo, respondió Einstein, no había nadie para decirle que no era capaz”.

“Dios nos hizo perfectos y no escoge a los capacitados, sino que capacita a los escogidos”.

“Hacer o no hacer algo, sólo depende de nuestra voluntad y perseverancia”. (Albert Einstein)

Conclusión:

Preocúpate más por tu conciencia que por tu reputación. Porque por tu conciencia eres lo que eres, y por tu reputación eres lo que los otros piensan de ti.

Lo que los otros piensan de ti, es problema de ellos.

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