miércoles, 5 de noviembre de 2008

Divorcio judío

Divorcio judío

Jacobo llama desde Tel Aviv a su hijo Samuel que emigró a Nueva York y le dice:.

Lamento arruinarte el día, pero tengo que informarte que tu madre y yo nos estamos divorciando, cuarenta y cinco años de sufrimiento es suficiente.

Papi, ¿de qué estás hablando? ¡Y justo antes de las fiestas! -grita el hijo.

No podemos soportar seguir viéndonos, le contesta el padre. Estamos hartos el uno del otro, y estoy cansado del tema, así que es mejor que tú llames a tu hermana Ana que está en Chicago para contarle. Y corta el teléfono.

Desesperado, el hijo llama a su hermana quien explota en el teléfono:.

¿Cómo qué se están divorciando? ¡Yo me voy a hacer cargo del asunto!.

Inmediatamente la hija llama al padre y le dice:.

¡Ustedes NO se divorcian! No hagan nada hasta que yo llegue. Ahora mismo vuelvo a llamar a mi hermano y vamos los dos donde ustedes. Hasta entonces no hagan nada ¿ESCUCHASTE BIEN? ¡NADA!.

El padre cuelga el teléfono, mira a su esposa y le dice:.

Muy bien Rebeca, todo salió perfecto. ¡Los dos vienen para las fiestas... y se pagan los pasajes!.


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