domingo, 30 de marzo de 2014

Michelangelo Buonarroti


Vida de Miguel Ángel...


• Nació el 6 de marzo de 1475 en Caprese, Italia.

• Su madre murió cuando él tenía 6 años.

• Creció sin afecto.

• Su padre quería que fuera comerciante.

Cuando le dije a mi padre que deseaba ser artista, él se enfureció: “Los artistas son trabajadores, no mejores que los zapateros".

Juventud de Miguel Ángel...

Baco.

• Aprendiz de pintor a los 12 en Florencia.

• Vivió con la poderosa familia Medici en su palacio.

• Comenzó a trabajar como escultor con Donatello.

• Su primera escultura fue el monumental Baco.


Miguel Ángel deseaba aprender anatomía estudiando cadáveres. La iglesia católica no lo permitía. Llegó a un acuerdo con la iglesia: Estudiar cuerpos a cambio de realizar un crucifijo tallado en madera. Estudiar cuerpos lo hizo enfermar muchas veces.

La Piedad en la Basílica de San Pedro.


David.

Miguel Ángel no quería pintar. El Papa Julio II insistió que pintara la bóveda de la Capilla Sixtina. Se convirtió en el mejor trabajo de Miguel Ángel. Ahí pintó escenas del Antiguo Testamento.

La Capilla Sixtina.


Bóveda de la Capilla Sixtina.


Dios crea el sol y la luna.


El rostro de Dios.


El dedo de Dios toca el dedo de Adán.


Dios crea a Eva.


Jacob y José.


David y Goliat.


Jeremías.


Jonás.


Joel.


Isaías.

El Papa Julio II le encargó construir una tumba magnífica. Miguel Ángel trabajó en ello por años, pero no acabó las 40 estatuas pedidas.

Moisés, pieza central de la tumba pedida por el papa Julio II.

Le encargaron a Miguel Ángel hacer las tumbas para los Medici.

 
Estatuas de los hermanos Medici.

El Papa Pablo III Farnese le pidió que pintara un fresco del Juicio Final, que sería la pintura más grande del mundo en aquella época.

El juicio final.


En esta visión apocalíptica, Cristo aparece flanqueado por las almas salvadas, que ascienden por su derecha, y las condenadas que descienden por su izquierda.

Pasó sus últimos años cincelando piedra. Escribió su mejor poesía cerca del final de su vida. Según el gran poeta del renacimiento Ludovico Ariosto: "Miguel Ángel, más que mortal, divino". Cuando Miguel Ángel murió, su cuerpo fue puesto en un sarcófago en Roma. Luego su sobrino sacó furtivamente el cuerpo de Roma y lo enterró en Florencia, donde él había pedido ser enterrado.

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