jueves, 17 de julio de 2008

La Naturaleza es así.


Cuentan que hace muchísimos años, en un pequeño pueblo de Inglaterra sucedió algo que cambiaría para siempre la vida del joven Mortimer y de sus dos amigos.

Una mañana cuando iba de camino a la escuela, el jovencito divisó a un costado del bosque un enorme nogal cargado de nueces. Se acercó sigilosamente hasta el alambrado y evaluó de un vistazo las posibilidades de tomar alguno de esos frutos sin ser atrapado.

Rápidamente se dio cuenta de que necesitaría ayuda. Al llegar a la escuela les contó a sus futuros cómplices lo que había visto y decidieron dar el golpe esa tarde al salir de clase.

Así fue. Mientras Mortimer vigilaba el sendero, uno de sus amigos hacía de pilón para que el más ágil y pequeño trepara por el tronco e hiciera caer las nueces.

Apenas Mortimer vio que un carro se acercaba, dio la alarma y los otros recogieron las nueces derribadas y salieron corriendo para encontrarse con Mortimer en el bosque. Allí vaciaron los bolsillos y miraron con satisfacción el montoncito de nueces conseguidas.

- Hay que repartirlas, dijo uno.

- Sí, dijo otro.

- ¿Cuántas son?, preguntó el tercero.

Eran 17. Los tres se miraron mientras buscaban alternativas en la tabla del 3…3 x 4, 12... 3 x 5, 15… 3 x 6, 18… Mortimer finalmente tomó la palabra.

- Ya que yo soy el que trajo el dato. Creo evidente el reparto que hay que hacer: 5 para cada uno y las otras dos para mí.

- En todo caso -dijo el que había trepado-. Una para ti y otra para mí, porque si yo no hubiera subido…

- Un momento -interrumpió el tercero- si yo no te lo sostenía no hubieras podido tomar ni una sola nuez. Así que...

Como no pudieron llegar a un acuerdo, decidieron preguntarle al viejo sabio que vivía en el bosque. Lo encontraron en su cabaña y le explicaron el problema. El viejo preguntó:.

- ¿Y quieren que yo reparta las nueces?.

- Sí, dijeron los tres.

- ¿Y cómo quieren que lo haga? -preguntó el anciano- ¿Como a mí me parezca o naturalmente…?.

- No. Como a ti te parezca no. Queremos un reparto natural, lo más natural que puedas… -dijeron los tres a coro-...

El viejo contó las nueces y le dio al que había hecho el sostén 11 nueces.

Al que había trepado le dio 4 y a Mortimer 2.

- ¿Qué es esto? -preguntaron ellos- dijimos naturalmente, no como quisieras…

- Si yo lo hubiese hecho como yo quería, hubiese sido más equitativo.

Hubiera puesto en manos de cada uno cinco nueces, hubiera abierto las restantes dos, hubiera agregado a vuestra tenencia media nuez más para cada uno y me hubiera comido la última mitad en pago a mi participación y para no favorecer a ninguno de los tres.

Pero pedisteis que fuera un reparto natural. Pues bien, la naturaleza es así, a unos les da mucho, a otros algo menos y a algunos les concede casi nada.

Pasaron muchos años. Mortimer se volvió primero periodista de un importante diario del Reino Unido, luego jefe de redacción y después de mucho trabajo, dueño de la Gaceta Británica.

El epígrafe de cada número era siempre el mismo, decía:.

“La realidad de la vida no es equitativa porque, por mucho que nos moleste, para la suerte no todos somos iguales”.


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