lunes 28 de noviembre de 2011

Cataratas del Iguazú en 3D


Bloghotpoint: CATARATAS DEL IGUAZÚ en 3D
Panorámica Aérea de 360 grados, que eximios rusos elaboraron de las Cataratas del Iguazú. Hacer click sobre: Ver en 3D y observen la primer imagen que aparece, luego en el mapa ubicado en vértice superior derecho, hacer click en los diferentes puntos verdes, para poder observar lugares específicos, llegando incluso a visualizar las pasarelas por donde los visitantes caminan. Realmente maravilloso, espero les guste.



Ref.: AirPano.ru

jueves 24 de noviembre de 2011

La Biblia y el Calefón



Un poco de cultura siempre viene bien ¿verdad?...

Se habla de ello y la mayoría no sabe de qué se trata:

He aquí la historia de un hecho de la vida cotidiana, que acontecía en la ciudad de Buenos Aires -no sé si en otros lugares pasaba o no- y que explica el porqué de la aparentemente surrealista asociación de la Biblia junto al calefón que aparece en el tango "Cambalache", cuyas letra y música fueron compuestas por Enrique Santos Discépolo en 1935.


Enrique Santos Discépolo Deluchi



La historia tiene relación con los baños, la higiene personal y la forma de realizarla; y como no se me escapa que algunos lectores pueden ser jóvenes y pueden no haber conocido otro tipo de baños que los que se estila usar en la actualidad al, menos en el mundo occidental y cristiano, voy a recordar primero un par de datos que considero necesario sean tenidos en cuenta.

Los baños que conocemos y que en algunos lugares son llamados “completos”, es decir, los que constan como mínimo de retrete inodoro, lavabo y ducha (algunos exquisitos, exigen que además tenga bidet -artefacto desconocido en muchos sitios-) son relativamente nuevos.

Hasta finales del siglo XIX, se utilizaban bacinillas (también llamadas “tazas de noche”), cuyos contenidos eran arrojados por las ventanas al grito de “agua va”; y antes aún, letrinas, que solían estar en los fondos de las casas.

En Buenos Aires coexistieron bacinillas y letrinas hasta principios del siglo XX, época en que las familias “acomodadas” comenzaron a instalar baños.

Luego, el uso de baños se generalizó y se empezó a construirlos en todas las viviendas, aun en las más modestas. El sencillo “mini ambiente” constaba al menos de retrete y lavabo y si los lujuriosos dueños de casa gustaban practicar la morisca costumbre de lavarse todo el cuerpo más o menos seguido, y si además tenían medios económicos suficientes como para costearse ese capricho, los baños también tenían una ducha.

Claro, si había una ducha era necesario calentar el agua, así que al lado de la ducha se instalaba un “calefón”.

Sin embargo, el papel higiénico tardó en obtener su carta de ciudadanía para poder trabajar en limpio en estas sucias tierras y aun cuando apareció era bastante caro y no estaba al alcance de todas las familias, las cuales se veían obligadas a utilizar para esos fines sanitarios el vulgar papel de diario o, en su defecto, cualquier otro.

Por supuesto, eran muy estimados los papeles más sedosos, así que los sufridos usuarios trataban de conseguir en las verdulerías y fruterías los papeles con los que venían envueltas las manzanas y otros productos de campo.

Otro muy apreciado era el llamado “papel biblia”, especialmente delgado y suave.

Ahora bien, ya por entonces existía la “Sociedad Bíblica”, una de cuyas misiones era la de difundir la Biblia protestante, para lo cual regalaba ejemplares del sagrado libro -en la actualidad, lo sigue haciendo-.

Pues, muchos de los habitantes de Buenos Aires deben de haber parecido devotos creyentes, ya que aceptaban de continuo esas gentilezas, y que siendo mayoría la grey católica, lo mismo pasaban y retiraban la biblia protestante tantas veces como sabían que la “Sociedad” las tenía en obsequio en las calles, plazas o en su sede central.

Sin embargo, cuentan los hombres dignos de fe, (aunque Alá sabe más), que quienes obtenían esas Biblias les perforaban una tapa y las colgaban de un gancho de alambre, al lado del calefón, cerca del retrete, e iban arrancando las suaves hojas para usarlas como papel higiénico.

En este hecho se habría inspirado Enrique Santos Discépolo para decir con elegancia propia de un grande:

Cambalache

Que el mundo fue y será una porquería
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

jueves 17 de noviembre de 2011

La onda verde



Que mejor que una sinfonía en blanco para hablar sobre:

“La onda verde”

En el audio: “ Sinfonía en blanco”, interpretada por “Roger Williams”.

En la fila del supermercado, el cajero le dijo a una señora mayor que debería traer su propia bolsa de compras ya que las bolsas plásticas no eran buenas para el medio ambiente.

La señora pidió disculpas y explicó:

“Es que no había esta onda verde en mis tiempos.”

El empleado le contestó:

“Ese es nuestro problema ahora. Su generación no tuvo suficiente cuidado para preservar nuestro medio ambiente.”

Tiene razón, nuestra generación no tenía esa onda verde en esos tiempos.

En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosas y las de cerveza se devolvían a la tienda.

La tienda las enviaba de nuevo a la planta para ser lavadas y esterilizadas... antes de llenarlas de nuevo, de manera que podían usar las mismas botellas una y otra vez.

Así, realmente las reciclaban.

Pero no teníamos onda verde en nuestros tiempos.

Subíamos las gradas, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio y oficina.

Caminábamos al almacén... en lugar de montar en nuestro vehículo de 300 caballos de fuerza cada vez que necesitábamos recorrer dos cuadras.

Pero tiene razón. No teníamos la onda verde en nuestros días.

Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no había desechables.

Secábamos la ropa en tendederos, no en esas máquinas consumidoras de energía sacudiéndose a 220 voltios...

La energía solar y eólica, secaban verdaderamente nuestra ropa.

Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos.

Pero está en lo cierto: No teníamos una onda verde en nuestros días.

En ese entonces teníamos una televisión o radio, en la casa, no un televisor en cada habitación.

Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, ¿se acuerdan?, no una pantallota del tamaño de un estadio.

En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hagan todo por nosotros.

Cuando empacábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no plastoformos o bolitas plásticas.

En esos tiempos, no encendíamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el pasto.

Usábamos una podadora que funcionaba a músculo.

Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre pistas mecánicas que funcionan con electricidad.

Pero está en lo cierto: No había en esos tiempos una onda verde.

Bebíamos de una fuente cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas plásticas cada vez que teníamos que tomar agua.

Recargábamos las plumas fuentes con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las hojillas de afeitar en vez de echar a la basura toda la afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo.

Pero no teníamos una onda verde por entonces.

En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o un ómnibus y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o caminaban, en lugar de usar a la mamá como un servicio de taxi de 24 horas.

Teníamos un enchufe en cada habitación, no un banco de enchufes para alimentar una docena de artefactos.

Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales de satélites a kilómetros de distancia en el espacio... para encontrar la pizzería más próxima.

Así que ¿no les parece lamentable que la actual generación esté lamentándose cuán botarates éramos los viejos por no tener esta “onda verde” en nuestros tiempos?...

Esto es, por si algún “jovencito” nos quiere dar una lección sobre conservación. ¡Va con toda la onda verde del mundo!

domingo 13 de noviembre de 2011

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra


Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestraLo que el corazón quiere, la mente se lo muestra

Esta es una entrevista que, la periodista Ima Sanchís de La Vanguardia Digital, (Diario español), le realizó al Dr. Mario Alonso Puig, quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia.
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: “Son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona pre frontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”. “Hay que entrenar esa mente”.
Nací en 1955 y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres hijos. Soy cirujano general y del Aparato Digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico. Acabo de publicar “Madera de Líder” de la editorial Empresa Activa.

- Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra- ¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad, (y ha sido demostrado de forma sostenible), de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.


- ¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El estrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.

- ¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación, es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.

- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra- ¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. “Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando”.

- Exagera.

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación de la realidad.

- Más recursos...

Lo que el corazón quiere, la mente se lo muestra-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.

- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

- ¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del observador, (nosotros), altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.

- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía, (Repetición de lo mismo...), interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.

- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: La percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.

- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.

- Deme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.

- Ver lo que hay y aceptarlo.

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste, persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.

Ya lo dijo Salomón:
“EL CORAZON ALEGRE CONSTITUYE BUEN REMEDIO Y HACE QUE EL ROSTRO SEA HERMOSO... EL ESPIRITU TRISTE SECA LOS HUESOS”...
Entrevistas a Dr. Mario Alonso Puig en YouTube:


jueves 10 de noviembre de 2011

Y se atrevieron a ser libres


Y se atrevieron a ser libres
Hace algunas décadas, fue Best Seller un estupendo libro de Richard Bach que se titulaba:

“Juan Salvador Gaviota”

Hablaba de una gaviota que se atrevió a soñar. Le interesaba ser ella misma, vivir intensamente, potenciar todos sus talentos y posibilidades.

No aceptaba la vida monótona y siempre igual a la bandada que sólo se atrevía a vuelos rastreros, sin alma, detrás de los desperdicios que arrojaban los barcos.

Ella sentía en su alma el llamado de las alturas, la vocación de libertad.

Por atreverse a proponer una vida distinta, la aislaron, la dejaron sola, la tacharon de loca y la desterraron.

Juan Salvador, la pequeña gaviota, aceptó la soledad del aprender de nuevo, la soledad de la búsqueda de mares nuevos, nuevos cielos, nuevos horizontes.

En lo profundo de su corazón adolorido, sentía que sus alas habían nacido para abrirse a la inmensidad de lo desconocido.

Y se arriesgó. Tras muchos intentos fallidos, un día se encontró surcando los altos cielos, azules, maravillosos, inmensos, con un halo de eternidad.

Y ese día entendió porqué y para qué había nacido gaviota. Palpó el vértigo de lo profundo, vivió la originalidad, la iniciativa, la creatividad.

Experimentó las honduras de la perfección: Hasta el final de lo entendido, llegar hasta la raíz, el manantial de su propio ser.

Ya no se trataba tanto de buscar la libertad, como de ser libre.

Y se entregó apasionadamente a ser ella misma, sin ataduras ni temores.

Pero Juan Salvador Gaviota seguía amando a los suyos, a pesar que lo habían desterrado. Y decidió volver a la bandada para enseñarles que la vida podía ser algo más interesante que comer y disputarse los desperdicios de los barcos.

Estaba seguro que su empresa no iba a ser nada fácil, que de nuevo lo aislarían, lo ofenderían, porque no estaban dispuestos a cambiar ni a escuchar tranquilamente que alguien les hablara de la necesidad de cambio.

No importaba que no lo comprendieran:

Con que una sola gaviota se atreviera a soñar y aprender un nuevo vuelo, se justificaba su aventura.

En el fondo de su corazón, Juan Salvador Gaviota adivinaba que era imposible vivir intensamente su libertad sin intentar liberar a otros, que la plenitud implicaba el servicio.

El amor por los suyos, el respeto merecido y el perdón, eran tan importantes para él, como su ansiada libertad...

Juan Salvador Gaviota comprendió, que el espíritu no puede ser realmente libre sin la capacidad de perdonar...

Esa capacidad de perdón fue un imperativo necesario para elevarse a un plano superior...

Y volvió sin prédicas ni alardes...

Solo trataba de ser una auténtica gaviota nacida para volar.

Poco a poco algunas gaviotas jóvenes se fueron acercando a presenciar su vuelo vigoroso y le pidieron que les enseñara a volar, experimentar otra vida, atreverse a ser libres.

Y se abrieron los cielos...

Juan Salvador, disfrutaba del inmenso gozo que produce el ayudar a otros... Este gran paso lo convirtió en un verdadero maestro.

Todos podemos ser maestros de vuelos de altura, sembradores de utopías, exploradores de nuevos cielos y mundos, más allá de los gritos y graznidos de la bandada, para que otros vean en nuestras vidas una invitación a trascender, a ir más allá de sí mismos.

Una invitación al riesgo de volar.

Por eso hoy más que nunca, necesitamos hombres y mujeres que propongan pasión, el abrirse a la plenitud de lo desconocido, que nos levanten de tanto vuelo rastrero, de tanta ilusión de plenitud en un mundo sin horizontes ni sueños, que rescaten y propongan con esperanzadora firmeza la vuelta a la utopía, el atreverse a construir un mundo donde sea posible la libertad y la aventura del servicio.



Tema musical: “Jonathan Livingstone Seagull”

“Juan Salvador Gaviota”

Realizada por Neil Diamond, para la película del mismo nombre (1973), basada en la novela literaria de Richard D. Bach. Los invito a disfrutar de estos dos videos que están a continuación.


viernes 4 de noviembre de 2011

Disfruta la vida



En el audio: “ When a man loves a woman”, interpretado por “Michael Bolton”.
El futuro pertenece a los que creen en la belleza de sus sueños.

Disfruta de la vida, esto no es un ensayo.

Piensa bien de ti porque el mundo te valora según tú criterio.

No temas la presión, es lo que transforma las piedras en diamantes.

Vive cada día en el presente y haz de ello un tesoro.

Cree que tu vida vale la pena ser vivida y esas creencias harán que lo sea.

Allá donde vayas, llévate a todo tu corazón contigo.

Si amas la vida, la vida te amará a ti.

Sana el pasado, vive el presente, sueña que todo es posible.

No cuentes los días, haz que los días cuenten.

El secreto de la dicha es tener sueños...

El secreto de una vida plena es hacer los sueños realidad.

El mundo es un espejo, si le sonríes, te sonreirá.

La felicidad, no es tener lo que quieres sino querer lo que tienes.

La vida, sería una buena experiencia si naciéramos con 80 años y lentamente nos acercáramos a los 21.

Los buenos momentos se convierten en buenos recuerdos.

Los malos momentos en buenas lecciones.

No es sólo el paisaje que te pierdes cuando vas demasiado rápido.

“El éxito, significa conseguir lo que se quiere”. “La felicidad, querer lo que se consigue”.

Miro el presente porque es donde pasaré el resto de mi vida.

La gente está sola porque construye muros en lugar de puentes.

martes 1 de noviembre de 2011

Cómo divertirse sin alcohol


Cómo divertirse sin alcohol

Aconsejable, verlo en pantalla completa.

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